Internet of Things: la nueva revolución industrial

El Internet of Things es un concepto que se basa en la interconexión de cualquier producto con otro a su alrededor, principalmente dispositivos móviles. Desde un libro hasta los electrodomésticos. El objetivo es hacer que todos estos dispositivos se comuniquen entre sí y, por consiguiente, sean más inteligentes e independientes, al acumular y procesar datos según su funcionamiento. Los objetos materiales adquieren una nueva dimensión digital cuando poseen en ellos sensores que pueden percibir el contexto y comunicarse. Así, se convierten en objetos inteligentes como los que ya conocemos: relojes, pulseras o bombillas, y también, por ejemplo, cultivos inteligentes que saben cuándo activar los sistemas de riego o edificios históricos que alertan de cuándo hay que restaurar una pared.

El potencial de Internet de las Cosas es enorme. Gartner identifica Internet de las Cosas como una de las 10 tendencias tecnológicas de mayor potencial. Cisco estima que en el año 2020 habrá más de 50.000 millones de dispositivos conectados y General Electric calcula que hasta el 46% de la economía mundial se puede beneficiar de Internet de las cosas. McKinsey calcula que el impacto económico podría alcanzar los 6.200 millones de dólares en 2025, año en el que estima que llegaría a haber 1 billón de dispositivos conectados.

Un ejemplo práctico: gracias al Internet of Things, nuestros refrigeradores serían capaces de medir los alimentos restantes en su interior y encargar al proveedor especificado los elementos agotados.

fridge

Los wearables son otro ejemplo. Cosas cotidianas como camisetas, relojes o pulseras, se hacen inteligentes gracias a la aplicación de este concepto. Ahora los relojes no solo nos proporcionan la hora, sino que también se conectan a internet, intercambian datos con servidores externos y actúan en consecuencia a la información que recogen tanto de los sensores como de los servidores.

Lo que está haciendo avanzar Internet de las Cosas es el abaratamiento de la electrónica y de las comunicaciones. Los precios de los sistemas micro-electromecánicos (MEMS) se han reducido un 80% en los últimos 5 años y las ventas de sensores se han incrementado a un ritmo del 70% anual desde el año 2010.

Pero el desarrollo de internet de las cosas todavía presenta retos importantes, como los riesgos de seguridad y privacidad o la falta de estándares plenamente aceptados que hace que aún exista una gran fragmentación en los protocolos de conectividad que utilizan dispositivos y aplicaciones.